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lunes, 4 de septiembre de 2017

Índice de miseria al alza







Esta es la medición más común del índice de miseria: inflación más desocupación abierta. Gracias al renacer de la inflación está de nuevo rascando el nivel de 10 por ciento.

El gobierno no parece muy interesado en que la inflación baje, y la tasa de desempleo está a niveles bajos como consecuencia de la larga expansión económica en al área de Norteamérica. Una recesión leve o que el gobierno acelere su endeudamiento, el gasto y el dinero para enfrentar las elecciones de 2018. mandaría esta medición arriba de la observada en la crisis de 2009.

martes, 29 de agosto de 2017

Siguen los problemas del INEGI

El organismo del gobierno de México para producir estadística es una nueva víctima de la manipulación política (ver este y este). Antes pasaron por ahí el de Argentina, de Grecia, de Egipto, En este caso se trata de cifras relativas a la medición de la pobreza: hace un año se modificó la metodología de medición de ingresos y se perdió la comparabilidad histórica.

Es por ello que deben adoptarse prácticas para dar credibilidad: relevancia a temas de política, credibilidad entre usuarios de datos, confianza entre proveedores de datos e independencia de influencias políticas.

En este momento, es difícil defender al INEGI en el cuarto punto. Los nombramientos de directivos han sido altamente politizados (esto desde la década pasada, no sólo en la administración actual) y no hay procedimientos transparentes de convocatoria y consulta.

En mi opinión, tampoco en el primer punto hay buenos resultados, pues la agenda del INEGI depende en forma importante de los programas del gobierno en turno. Quitando la encuesta de empleo, en realidad no hay ninguna encuesta social importante. La muy discutida Encuesta de Ingreso y Gasto de los Hogares encuentra su razón de ser en construir el índice de precios al consumidor; ante la deficiencia de otras fuentes de información, los investigadores de temas sociales la emplean.

En términos prácticos, el INEGI sigue siendo una agencia de los años setenta a la que se han añadido muchas pc's. El servicio al usuario es deficiente: la documentación de las bases de datos es pobre, la página de internet es difícil de usar, no se han desarrollado bases usando registros administrativos.

No es un problema de "personas" o de corrupción. No es un agencia que maneje flujos de dinero importantes, de manera que si hay corrupción será en el área de compras, lo que es jugar para par en el gobierno federal. Sobre el personal, mi experiencia es que en general es de una orientación profesional y capacitación adecuada. Es un problema de orientación estratégica, dominada por motivos de control político. El propio INEGI tiene en su sitio una entrada sobre el problema de la credibilidad.

Lo que me parece más notable de este episodio es que después de un año del inicio del escándalo, el INEGI no pudo tomar la decisión de producir cifras comparables con las históricas. Eso denota un error en la orientación del organismo: los directivos y el gobierno tienen una idea "técnica" de lo que es la pobreza y el ingreso y la quieren imponer. En realidad, es una idea impulsada por una agenda política de fin de administración y por ello ha resultado en tal fiasco.

lunes, 14 de agosto de 2017

Dos décadas de alzas de impuestos

La gráfica muestra el incremento en la "brecha fiscal" de cuatro países de 2000 a 2016. esto es, la diferencia entre el costo total al empleador de mantener un aplaza y el efectivo que se lleva el trabajador. en general ha bajado en el mundo al buscar los países más competitividad, excepto en México, donde aumenta a de 12.7 a 20.1, es decir, 8 puntos porcentuales.
 
 
 
Si medimos el cambio en la brecha tomando 2000 como base, el aumento en la carga fiscal se mide de forma marginal, más correctamente que con el promedio de la gráfica anterior. El incremento ha sido de más de la mitad. Para ponerlo en cifras históricas, el aumento del salario ha sido aproximadamente 22 por ciento real de 2000 a 2017, de manera que el erario ha tomado directamente de la nómina un poco más de la tercera parte de la ganancia en productividad de los trabajadores en estas dos décadas.


Estas cifras aplican a un trabajador de ingresos promedio (unos 4 salarios mínimos), por supuesto en la economía formal.

viernes, 26 de mayo de 2017

¿En dónde terminará el salario mínimo?

El tema del salario mínimo ha resurgido en México. No como consecuencia de un debate de política, sino de que la inflación se ha disparado, y de las reglas de largo plazo que el gobierno se ha fijado en el ámbito monetario.  Es posible que también esté jugando que el gobierno federal requiere cobertura política para las elecciones presidenciales de 2018.
Es bien sabido que el salario mínimo en México es el más bajo de la región americana. Una causa directa es que el gobierno federal adoptó al final de los ochenta una política de incrementarlo en la inflación esperada, bajo la hipótesis de que ello es indispensable para que la inflación sea baja. En la práctica, la realización de la inflación ha sido superior a la esperada con mayor frecuencia que el evento contrario, y así el salario mínimo se ha quedado atrás.
Desde los primeros estertores de la Gran Recesión, en el verano de 2007el salario real ha seguido un proceso de crecimiento lento: en enero de 2007 era $324, en 2015 era $331 y en 2016 era $334 (a valores de abril de 2017; uso el salario de los trabajadores afiliados al seguro social).  El crecimiento de 2000 a 2006 fue una mezcla del regreso de la “Crisis Tequila” de 1994-95, cuando los salarios reales cayeron 26%, y de la recesión de las dot.com, que se dio con crecimiento de salarios pero no del empleo.

En las gráficas mostramos el salario promedio de trabajadores afiliados a la seguridad social de enero de 2000 a diciembre de 2018 (pronóstico a partir de abril de 2017). Para lo que queda de 2017 y 2018 suponemos inflación de 7 y 5%, respectivamente (la segunda es la cifra a la que implícitamente se refiere el Banco de México en documentos oficiales: llegar a  la cota superior de la meta de largo plazo al final de 2018, lo que significa 4% o más ese año), y un crecimiento anual real del salario general de 1%.


Por su parte, el salario mínimo ha estado en un cociente prácticamente constante con el salario general desde 2007, pues la inflación fue baja y los pronósticos de inflación tuvieron un error también bajo (es decir, deja de perder terreno desde 2007). En la gráfica de salario mínimo se ve un ganchito, un bastón de hockey al final: este es el escenario de lo que ocurrirá si el gobierno no da un aumento de emergencia al salario mínimo. Con supuestos de inflación un poco más bajos (y poco probables) los resultados son esencialmente los mismos; con inflación más alta, estamos de regreso en los ochenta, con cambios frecuentes para evitar que el salario mínimo quede muy atrás.


En los últimos 25 años, no ha preocupado mucho al gobierno que el salario mínimo caiga después de una devaluación y un ajuste muy grande a los precios públicos (que es la motivación para que el banco central haya promovido la inflación). Sin embargo, ahora hay un par de factores políticos que están empujando el ajuste. Primero, el grupo político que gobierna la Ciudad de México propuso un incremento muy elevado, y si bien la propuesta ha tenido poca resonancia entre la población, ante el mutismo del gobierno federal es seguro que algún candidato de oposición a las Presidencia tome la bandera (esto es, para las elecciones en 2018).  En la última gráfica, la propuesta de ese grupo (actualizada) sería de un salario mínimo de $181 pesos. Segundo, previendo que la política económica iba a generar inflación, en 2016 el gobierno prometió elevar el salario mínimo por arriba de la inflación anunciada (aunque en mi opinión el gobierno ya sabía que sus políticas iban a generar inflación). Así, se dio un incremento de 9.6%, pero el colchón se está acabando pues la inflación de precios públicos está cerca de 13% y la de mercancías de 6%. La inflación total es menor porque la inflación de servicios es 3.1%, pero esto no son buenas noticias para la popularidad del gobierno, pues baja inflación de servicios significa bajo crecimiento de ingresos de proveedores intensivos en personal (escuelas, restaurantes) o de clase media (rentistas). En resumen, la población está viviendo una inflación arriba del 6 o 7% que se espera en promedio.
En la gráfica vemos pronósticos del valor del salario mínimo para diciembre de 2018. La columna de $87.6 es resultado del  estatus quo, que en mi opinión es la más probable (no la mejor). La de $181 es la ya mencionada del grupo del alcalde de la Ciudad de México. La de $96 y $112 son las que se hubieran dado si la política hubiese sido mantener el valor real desde 2002, y si se hubiese incrementado en 1 punto porcentual por arriba del salario general.


En un documento hace tres años analicé las opciones de política de salario mínimo; creo que ese análisis sigue vigente. El salario mínimo es una de las variables de política más intensa y agriamente debatidas, así que nadie puede esperar políticas de consenso. Pero no deja de llamar la atención cómo el gobierno de México ha seguido por décadas y media una política de hierro bajo la idea de que el salario mínimo es causa de la inflación. Una regla de ajuste con base en el salario general y la inflación disminuiría la politización del tema y permitiría una política constructiva y evolutiva de largo plazo. 


lunes, 8 de mayo de 2017

Salarios, reforma fiscal, TLC

Estas son las gráficas de Coneval sobre la evolución de los ingresos laborales en la década. El principal evento es la gran caída entre 2013-2014. Esos años no fueron de recesión, por lo cual creo que la explicación principal es la reforma fiscal. Apenas 4 años después se están recuperando los trabajadores.
 
La otra gráfica es la variación a nivel estatal de los ingresos laborales. Las diferencias son muy grandes. Ocho estados están en aproximadamente 7 por ciento o más de ganancia, y 14 están en números negativos. Esta gráfica puede tener efectos de selección importantes, por el regreso de la recesión de 2008-2010 y por la migración, pero en mi opinión sigue reflejando que los estados con mejor integración al comercio internacional son los que tienen mejores resultados económicos. Las excepciones son Tamaulipas y Baja California. Para Tamaulipas, el mal resultado puede ser consecuencia de la violencia en el estado; para Baja California el tema puede ser la selección, ya que en términos de empleo, se sigue creando mucho, de manera que el bajo crecimiento del ingreso promedio se puede deber a que sigue llegando mucho inmigrante de baja calificación.
 


martes, 25 de abril de 2017

IMC de trabajadores y no trabajadores


 
Estas son las gráficas de la densidad del índice de masa corporal de trabajadores y no trabajadores en México (edades de 24 a 55 años). Los trabajadores son más delgados en ambos sexos.
 
Para dar una idea, considerando sólo a quienes tienen exceso de IMC: (i) entre las mujeres, las no-trabajadoras tienen un sobrepeso de 12 Kg, y las trabajadoras de 10 Kg; (ii) entre los hombres,  el exceso en no-trabajadores es 9 Kg y en trabajadores de 8.5 Kg. Esto, considerando la estatura promedio.
 
Si consideramos a toda la población, aproximadamente: (i) para las mujeres la estatura promedio es 1.54 m, y el peso es 69 Kg; (ii) para los hombres la estatura promedio es 1.67 m y el peso es 77 Kg..